sábado, 24 de noviembre de 2018

Dos franceses, dos suizos y el piloto dominicano mueren al caer helicóptero en La Romana


Los cinco ocupantes del helicóptero que se estrelló el pasado jueves y fue localizado cerca del mediodía de ayer en el Batey La Cacata, de La Romana perecieron en el accidente, según informaron las autoridades.

Las víctimas fueron identificadas como el piloto, teniente coronel de la Fuerza Aérea Roberto Lanfranco Ureña, de 38 años, y los pasajeros, Richard Phillippe, de 28, su abuelo, Luis Paul Guitay, ambos de nacionalidad frabncesa y los suizos, Emery Jean-Pierre y Géraldine Moschovis, de 46, según reveló el medico legista Benito Kelly, quien realizo el levantamiento.

Las informaciones obtenidas por Diario Libre indican que Philippe es propietario de una villa en Casa de Campo, La Romana, y que tenía a los suizos como sus invitados. Durante la noche del jueves y gran parte del día de ayer las propias autoridades manejaban el dato de que la aeronave siniestrada estaba ocupada por cinco turistas y el piloto.

Los cuerpos fueron rescatados varias horas después de haber sido hallados mediante helicópteros, debido a lo inhóspito del lugar donde se encontraban, lo que impidió que las unidades aéreas pudieran descender hasta que se despejó un punto para que los cadáveres fueran subidos con cables. Los restos fueron trasladados anoche al Instituto Nacional de Ciencias Frorenses (Inacif) en Santo Domingo.

El helicóptero accidentado, matrícula N124ML y marca Eurocopter partió de Río San Juan, provincia María Trinidad Sánchez a las 5:48 de la tarde con rumbo a La Romana, de acuerdo con el informe técnico del vuelo, y se perdió el contacto con él antes de las 6:37 , hora en que se suponía debía aterrizar, según informó el IDAC.

De acuerdo con la institución, las investigaciones del suceso están a cargo de la Comisión Investigadora de Accidentes e Incidentes de Aviación (CIAA), cuyos integrantes deberán ofrecer el informe final al respecto, explicaron en un comunicado de prensa. Dicen que el piloto no reportó ninguna emergencia.

Fuentes ligadas a la investigación habían dicho a Diario Libre que la comunicación entre el piloto y la torre de control se perdió a cinco millas antes de llegar a su destino.

Lloran al piloto

Residentes en el Reparto Peralta, al sur de Santiago, se manifestaron compungidos por el fallecimiento del teniente coronel de la Fuerza Aérea, Roberto Lanfranco Ureña.

Elías Pérez, padrino de confirmación de Lanfranco Ureña, relató que el piloto siempre visitaba el sector donde se crió junto a sus cuatro hermanos.

“Esta es una pérdida lamentable para todos, de un hombre que nunca se olvidó de sus raíces”, expresó Pérez.

Contó que cuando el piloto solía visitar la barriada ayudaba a un amigo de su infancia, el cual tiene un colmado en el lugar, con los servicios que envía a domicilio.

Otros vecinos dijeron que todavía no asimilan la lamentable información de que Robert, como le decían en la calle 4 del Reparto Peralta, donde está ubicada la casa en la que creció, haya fallecido.

“Con profundo pesar hemos recibido la desagradable e inesperada noticia de la repentina muerte de Robert. Todo el sector está bien dolido”, pronunció Franklin Henríquez.

Mientras que Socorro Rodríguez, con voz entrecortada, dijo que Lanfranco siempre fue un ejemplo a seguir en el sector.

“Su madre y su padre, quienes murieron en Estados Unidos, criaron una eminencia de persona. Aunque él hoy está muerto, para nosotros siempre estará vivo”, dijo la dama.

El oficial superior, quien murió junto a cuatro turistas extranjeros, deja en la orfandad a una niña de dos años de edad.

Búsqueda y rescate han sido difíciles

El proceso de búsqueda y rescate de los cinco ocupantes del helicóptero matrícula N124ML y marca Eurocopter que se precipito a tierra en una zona montañosa del batey La Cacata en La Romana fue una tarea difícil para las unidades aéreas y terrestres que trataban desde la noche del jueves de ubicar la zona del entonces incierto accidente con la esperanza de hallar con vida a los viajeros. Solo se tenía el dato de que se había perdido el contacto con la aeronave a cinco millas del lugar donde aterrizaría en La Romana, sin que el piloto reportara ninguna emergencia.

Tras el hallazgo los cuerpos debieron ser levantados con cables por otros helicópteros, luego de que las unidades terrestres cortaran árboles y una extensa maleza que cubre la montaña en que se produjo el accidente.

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