POR CJ BARRO
SANTIAGO R.D - Con la desaparición de los grandes líderes políticos en el pais (Bosch, Balaguer y Peña), empieza a germinarse una acentuada crisis en los partidos políticos en Republica Dominicana.
El tema ideológico y de principios se guardó y dio paso a las concertaciones por simple conveniencia electoral.
Los zapatos de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Joaquín Balaguer, no han podido ser calzados por los llamados a ser sus relevos políticos, reflejándose esto en el manejo muchas veces torpe de las principales organizaciones políticas en el país.
Un método indispensable para el crecimiento político es la definición de objetivos, y sobretodo la autenticidad política, alianza no debe ser fusión, y los objetivos propuestos deben tener prioridad en todo partido político.
Balaguer, Peña y Bosch eran políticos de pies a cabeza, gravitaron con cimero protagonismo hasta desaparecer físicamente, sus alumnos se han quemado varias veces y al parecer no llegarán a graduarse.
Si los partidos políticos no rectifican rumbo, correrán el mismo camino de los ADECOS Y COPEYANOS en Venezuela, que de jugar en el pasado roles estelares, hoy son reductos insignificantes.
Juan Bosch, fue el creador de los círculos de estudios en el PLD, hizo del periódico Vanguardia del Pueblo un órgano de formación política, e impulsó la revista Teoría y Acción, donde se abordaban profundos temas políticos.
José Francisco Peña Gómez, socialdemócrata, postulante de la democracia económica como eje de desarrollo, fortaleció la Escuela de Cuadros del PRD, y contribuyó a la formación en universidades extranjeras de cientos de jóvenes, hoy exitosos profesionales.
Peña, al igual que Bosch, daba singular importancia a la educación política como herramienta fundamental en el fortalecimiento institucional partidario.
Joaquín Balaguer, un político conservador, comprendió la dinámica de los tiempos, fusionó el antiguo Partido Reformista con el entonces Partido Revolucionario Social Cristiano, y creó el instituto de formación política del PRSC, formando cientos de jóvenes en la doctrina demócrata cristiana.
Como vemos, la educación política fue uno de los ejes más importantes dónde se cimentó la fuerza de esos grandes liderazgos políticos.
Hoy el PLD ha olvidado esos métodos de trabajo político, y como consecuencia, la indisciplina campea por sus fueros con seria amenaza de división.
El PRD ha abandonado la escuela de cuadros, teniendo como consecuencia la débil formación política de sus jóvenes dirigentes que se refleja en un lento crecimiento.
Los reformistas descontinuaron los trabajos educativos y han estado sumidos en divergencias internas que han impedido su relanzamiento.
El 2020 será indudablemente una prueba de fuego para muchos partidos políticos, incluyendo al Partido Revolucionario Moderno, de reciente formación, que también acusa una ausencia marcada en su plataforma educativa.
El próximo proceso electoral determinará la suerte de partidos de los denominados mayoritarios y emergentes, unos trazaran la ruta hacia el fortalecimiento, otros hacia el inexorable camino de la desaparición.



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